Seamos menos malos

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Seamos menos malos y más buenos. Nadie es perfecto.
Ser menos malo es pedir disculpas cuando nos equivocamos.
Ser más bueno es no dejar de intentar ser menos malos, a pesar de las equivocaciones, y tratar de reparar los daños. Nadie es perfecto, significa que equivocarse es inevitable.

Amemos plenamente. Especialmente cuando no sea fácil, pues nos requiera esfuerzo, madurez y valentía. Amar es ayudar al prójimo, educarse, cultivar y aplicar rigor intelectual e inteligencia emocional a todo en la Vida. Escuchar más que hablar. Buscar entender, para poder encontrar mejores respuestas y soluciones. Amar es dar y nos hace menos malos. Amar sin imponer, nos hace más buenos.

Tener de más es cuando para tener, otro tiene que carecer.
Tener no es malo. Si tienes ayudando a otros, eso es ser menos malo.
Tener ayudando a otros a tener, es ser más buenos.
Tener no es un requisito para dar, porque Amar es dar. Compartir es cuando todos sabemos dar con sensatez, nadie tiene que pedir de más, ni tener de más. Dar al que pide es ser menos malos. Dar sin que te pidan, es ser más buenos.

Ser manso no menso, significa ser asertivo.
Ser menos malos es estar calmado cuando no hace falta ser agresivo.
Ser más buenos es saber ser agresivo cuando sea necesario, sin perder la calma.

Creer y saber no es lo mismo.
Creer no requiere evidencia, matemática, rigor científico, lógica, ni razonamiento. Es certeza y convicción por sentimiento.
De manera conmutativa, no creer tampoco requiere justificación, pues se puede expresar simplemente como creer que una creencia es falsa. Igual no es ventaja.
El saber requiere evidencia, matemática, rigor científico, lógica, razón, sospechar del “sentido común”, dudar de los sentimientos y hasta desconfiar de los sentidos. Saber es vivir investigando, buscando mejores métodos, aceptar grados de confiabilidad, hasta encontrar las elusivas respuestas escondidas en los datos, o morir tratando. Ambas requieren disciplina, valentía, rigor intelectual, paciencia y sentido del humor, para disfrutar las recompensas reales o percibidas, las ironías, el sarcasmo, las contradicciones, el dolor, y la felicidad; la bella y enorme complejidad de nuestra existencia. Se complementan, y requiere humildad y honestidad, para admitir cuando una no es la otra. Especialmente cuando el conocimiento demuestra que una creencia es definitivamente falsa. Se puede usar conocimientos contra creencias, pero no se puede usar creencias contra conocimientos. Si el conocimiento no tiene bases, simplemente se abstiene de reclamar nada concluyente. Si crees o sabes algo, sin disciplina, valentía, rigor intelectual, paciencia, sentido del humor, humildad y honestidad, lo estás haciendo mal. Ser sabio es tener claro las diferencias entre creer y saber, y nos hace menos malos. Tener cuidado al ejercer ambas y evitar a toda costa confundirlas, nos hace más buenos.

Algunas creencias me entretienen, o me causan curiosidad, y hasta me pueden inspirar en la búsqueda del saber. Otras las tolero, mientras no atenten contra lo anterior, y sobre todo, no pretendan imponérmelas. Saber es un proceso donde dudar es permitido, demostrar es obligatorio y retar es necesario y fomentado. Prefiero saber, creer de manera informada y responsable, antes que simplemente creer.

Me interesa más el resultado neto de las acciones, que las intenciones.
Las intenciones son potenciales, intangibles, y salvo las mías propias, no las puedo juzgar. La prudencia me sugiere que a lo sumo son un ejercicio filosófico. Las acciones son dinámicas y aunque a veces sutiles, son tangibles. Suelen dejar evidencia o consecuencias que podemos evaluar.

No se trata de no juzgar. Siempre hay que juzgar para discernir.
Juzgar de manera irresponsable, es terrible para todos. Condenar después de juzgar mal, ni hablar, la evidencia sobra. Buen juicio es tomar en cuenta todo lo anterior al juzgar, especialmente antes de actuar. No se nace con buen juicio, es una práctica y una cualidad que hay que ir perfeccionando para ser menos malos. Tener compasión con todos al juzgar, incluido uno mismo pero particularmente con los demás, es ser más buenos. Podemos derivar, que la compasión antes, durante y después de actuar sobre cualquier juicio, nos hará como mínimo menos malos.

Los principios expuestos son sensatos y sostenibles por sí mismos. No demandan autoridad, ni ayuda sobrenatural. Son suficientemente universales para no ser objeto de reclamo de propiedad intelectual de nadie.

Personalmente me rehuso a descargar la responsabilidad por mi comportamiento en instituciones, seres, creencias o poderes misteriosos. Personas, creencias o instituciones que pretendan suprimir el pensamiento crítico o el rigor intelectual, encontrarán en mí un manso pero incansable oponente. Me parece interesante y fascinante vivir con dudas y preguntas que posiblemente no tengan contestación definitiva. No necesito todas las respuestas para vivir una vida plena, responsable y compasiva.

Ser menos malos y más buenos es una buena idea.
Es un buen punto de partida que no requiere imponer a nadie la existencia de Dios. Cualquier dios que se oponga, no merece existir.

Admito que sigo investigando, pero por el momento, a falta de más evidencia y consciente de que me puedo equivocar, esto decido creer.

2 comments on “Seamos menos malos
  1. AIDYN FONTÁNEZ dice:

    Constantemente intento ser más buena pero inevitablemente sigo siendo menos mala…

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